el mal menor [teatro físico] estreno 2010

El mal menor es un remix, un bombardeo, una predicción, una colección de despropósitos humanos ordenados alfabéticamente, el mayor mecanismo diseñado hasta la fecha para manipular a las tristes almas que aún van al teatro en busca de algo o alguien que les dé la razón.

El mal menor se encuentra a medio camino entre el reality poético y la pornografía emocional, pasando por un sin fin de buenas intenciones y mantones de burdeles. Lo desconcertante de esta pieza es ver como todos estos conceptos se interrumpen y entremezclan creando un solo bios escénico, que esperamos sea del agrado de su flora intestinal, ayudándole a ser el ser autónomo, compacto y complejo, que un homo politicus como usted merece ser.

El mal menor, un espectáculo multiusos basado en hechos reales, riguroso directo, fieras escénicas patéticas, actores globales y con la increíble participación de la guerrilla del contorsionismo ideológico. Ficción de la buena, teatro del ahora o nunca. No se lo puede perder, que no se lo cuenten!.

El mal menor, un espacio que nos habla de la ficción del poder y el poder de la ficción, el mal menor como la mejor opción para el bien común. Un simulacro sin final que no cambiará el mundo pero que ordenará las cosas alfabéticamente. Y sobre todo, travestismo revolucionario. La dignidad por debajo de todo.

SOBRE LA OBRA

He aquí el inagotable tema del poder, el instinto de ejercerlo con un único fin, cumplir nuestros deseos. El deseo es la máquina y motor que ha movido al ser humano desde el principio de sus días hasta el final de los mismos y, el poder, el instrumento para conseguirlo.

Estos conceptos han existido desde siempre, lo que ha evolucionado son los mecanismos para ejercer poder, y lo más novedoso, el poder de hacernos desear. Formamos parte de un sistema en el que el deseo no para de crecer y crecer, y es esta infinidad de deseos que hemos desarrollado, la que rige nuestra relación con los demás. Siempre que podemos sometemos, incluso en situaciones que a priori no son escenarios de poder, como se dice en un momento de esta pieza “vivimos el misterio de la doble vida, domamos, pero también nos doman, y por eso, la tensión se palpa en el ambiente, no os dais cuenta?.”

El poder sigue siendo el valor en alza, sin embargo los palabros con los que actualmente nos seduce, han mutado, hoy son el éxito rápido, la fama porqué sí, la inmediatez del ya y ahora, pasando sobre muchos otros quizás más valiosos humanísticamente.  Pero en esta saciedad del bienestar en la que vivimos, nuestra relación con el poder es abstracta la mayoría de las veces –como la que tenemos con el dinero-, en la actualidad no siempre lo imponemos mediante la fuerza física, pero lamentablemente, eso no significa que lo hagamos usando nuestro intelecto o ingenio.  Hemos fabricado una serie de mecanismos de ficción como si de un juego de niños se tratara, para relacionarnos con el poder y organizarnos como plaga, y estos mecanismos nos rodean sin que ni siquiera seamos conscientes de ello, desde un semáforo hasta la declaración de los derechos humanos. Ficciones que hemos

¿Es posible que todo se sostenga a base de ficciones?. ¿La clase política desempeña un papel o lo representan?. ¿los actores globales se disponen a escenificar el desencuentro?. Cuánto poder y cuánto teatro junto… y no sólo en la política, sino en todos los ámbitos de nuestra vida, incluso la economía se rige por ficciones perfectamente dramatizadas, véase sino la bolsa.

¿Y cuál es –se preguntaran ustedes- la mayor fábrica de ficciones? ¡Bingo!, los medios de comunicación. El gran invento del poder. Hoy en día sufrimos, queramos o no, la dictadura de los medios, ellos nos explican lo que pasa, y lo que no nos explican no pasa, nos aconsejan, nos aterrorizan, nos calman, nos hacen desear cosas que ni sabíamos que existían. Son nuestros ojos, nuestros confesores y sabios consejeros. ¿Qué es entonces la realidad?, lo que sale por la tele.


DURACIÓN: 1h15
IDEA Y DIRECCIÓN: David Climent y Pablo Molinero
AUTORES, CREACIÓN E INTERPRETACIÓN: David Climent, Nacho Vera, Pablo Molinero
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: Leo Castro
ESPACIO SONORO: Pablo Rega
COMPOSICIÓN MUSICAL: Pablo Rega y Nacho Vera
ESPACIO ESCÉNICO: Oscar de Paz [Antigua & Barbuda]
ILUMINACIÓN: Oscar de Paz y Conrado Parodi
TÉCNICO DE SONIDO: Miguel Gozalbo
CREACIÓN DE VÍDEO: Omar Prole
VESTUARIO: Laia Muñoz
DIRECTOR TÉCNICO: Joan Manrique
MANAGEMENT Y PRODUCCIÓN: Pilar López

una coproducción de:

con la colaboración de:

comentarios
  1. […] El mal menor es el título del último proyecto escénico de la compañía de Los Corderos, dos años después del estreno de Tocamos a dos balas por cabeza, y actualmente la quinta pieza desde que este grupo se formó en 2003 con la iniciativa de David Climent y Pablo Molinero. Ellos mismos, junto a Nacho Vera – miembro de la banda musical Rosvita – forman el trío de actores globales sobre el escenario que, a lo largo de toda la duración de la pieza, va desplegando fuerza, códigos y lenguajes de una forma apabullante y simbiótica, pasando del teatro físico a la palabra, de ella a la música en directo o a la danza, y así sucesivamente. El objetivo, ametrallar desde el humor y el desmontaje todos los aprioris posibles, señalar al emperador desnudo, erguirse como verdaderos terroristas de la hilaridad, e intelectualizar y politizar el instinto, con unos ojos bien abiertos. […]

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